James
Moncada
Colombia es un mosaico étnico compuesto de diferentes
raíces y tradiciones indígenas, españolas y africanas.
Esa misma fusión de color, cultura, textura y
forma, esta vivamente representada en las pinturas
del artista colombiano James Moncada. Su obra
es un despliegue rítmico de ricas armonías y contrastes
que nunca cesa de atraer al espectador.
Moncada ha tenido acceso a esa inspiración pletorica
que surge y crece en un país tan lleno y rico
en recursos naturales y de belleza tropical como
la Sierra Nevada de Santa Marta. Pero no podemos
pasar por alto de que forma parte de su experiencia
el hecho de ser de un país que vive una violenta
agitación política y social.
La proeza artística de Moncada surge de trasladarse
entre diferentes estados de profundidad, belleza
y caos. Esto explica por que vemos en su obra
temas de transformación y modificación. El espectador
es testigo de un continuo cambio escénico de formas
orgánicas y arquitectónicas que se unen, avanzan
se desvanecen y se renuevan en su interior; lo
que parece un proceso de creación, destrucción
y reconstrucción - Vida, muerte y resurrección.
Moncada emplea con frecuencia símbolos universales
como el círculo, representando el sol, la luna
o la eternidad. Como ventanas a un ensueño atmosférico,
túneles y portales en arco sugieren caminos a
la renovación, la esperanza y referencias al tiempo
y el espacio.
Al preferir trabajar en la fantasía y la abstracción,
Moncada eleva y motiva al observador a una interpretación
mas personal, plena y espiritual. A diferencia
de la pintura satírica del artista colombiano
Botero, Moncada es un artista visionario que representa
la complejidad y la naturaleza del espíritu humano.
Renée Phillips
New York based author
Director, Manhattan Arts International
Member of the International Association of Art
Critics
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Moncada tiene una virtud que me aprisiona cada vez que me enfrento a un nuevo cuadro suyo: Su capacidad para contar historias. Cada obra suya es una historia que el espectador puede recrear a su modo, como una película detenida en el lienzo, pero que corre libre y vertiginosa en la imaginación de la pupila.
Omar Ortiz,
Premio nacional de Peosia Universidad de Antioquia 1995.
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