El Acto de Mi Pintura
En toda actividad artística, como expresión de
vida que es, se deja mucho de si mismo, de las
complejas manifestaciones de la razón y el sentimiento
en las ideas que el autor quiere comunicar.
Mi trabajo artístico esta lleno de esas emociones,
actitudes, posiciones y manifestaciones vitales
en el juego de imágenes y símbolos recogidos y
dispuestos a veces premeditadamente y otras veces
al azar del acto creativo. Estas expresiones las
consigo por medio de la línea, el trazo, el color
que delimita y determina espacios insinuando formas,
que sugieren la presencia de cosas, figuras, formas
semiabstractas; vegetales, animales, maquinas,
totems, torsos humanos o impresiones visuales,
que son el lenguaje de la actitud artística entre
el ensueño y la realidad.
Algo cotidiano, propio o ajeno a la vida del artista
le cautiva, le impresiona o le agrede, dejando
un impacto que motiva su necesidad de expresión.
De esta manera se tiene en principio una idea
inicial, una impresión visual que llega luego
a lo emocional y se incuba en la mente y en la
necesidad creativa. El fulgor de esa vivencia
ahora idea, es la esencia primaria de mis obras.
En el acto pictórico, el artista deja su huella
subjetiva a través del medio que utiliza para
su expresión y su poética visual. Es en el acto
de elaboración donde la idea sufre su metamorfosis
de lo intangible, para convertirse en imagen sensible,
con los factores que le animaran dándole autonomía
y naturaleza en un hábitat estético del que se
apropia y toma su valor como obra de arte.
Una de las maneras de elaboración que ejercito
en mi pintura, es la improvisación, sin formas
ni ideas predeterminadas, dejando al azar la libertad
de mis inquietudes subjetivas, con mi sensibilidad
desnuda y desligada de representaciones reales,
para reflejar con mayor certeza el tono poético
y el carácter de la obra.
Cada cuadro que se empieza es una aventura personal,
un desafío a la capacidad creativa, un vehículo
para la libertad de la expresión.
James
Moncada |
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